El trofeo diseñado para el festival A Cel Obert 2022 parte de una idea esencial: el ritmo como principio invisible. Aquello que organiza el espacio, que marca pausas, que genera secuencias.
Una repetición.
Una variación.
Un pulso.
La pieza se construye desde esa lógica. Un volumen limpio, vertical, casi arquitectónico, que se activa a través de una serie de perforaciones. Vacíos que no son aleatorios, sino que responden a una cadencia precisa.
Lleno / vacío.
Materia / aire.
Silencio / sonido.
Cada perforación es un instante.
Cada separación, una pausa.
El ritmo aparece en la distancia entre los elementos, en la proporción, en la repetición controlada. No es un patrón rígido, sino una secuencia que respira. Que se acelera y se calma.
El resultado es un trofeo de diseño contemporáneo en madera, pensado para arquitectura y eventos culturales que buscan trascender el objeto tradicional. Un premio que no solo reconoce, sino que marca un tempo.





