Este trofeo, diseñado para el Festival A Cel Obert 2019, nace de una idea muy clara: convertir la pasión por la arquitectura en un objeto tangible. Una pieza que no solo premia, sino que comunica.
La composición parte de una geometría esencial —un plano dividido, casi como un gesto arquitectónico— donde la madera natural y el color se encuentran en una diagonal precisa. Una dualidad que habla de tradición y contemporaneidad, de materia y concepto.
El guiño a la arquitectura catalana es intencionado y directo. Su diseño remite a las baldosas hidráulicas, icono del modernismo y del paisaje urbano de ciudades catalanas. Un patrón geométrico que aquí se abstrae, se simplifica y se convierte en símbolo. No es decoración: es lenguaje.
El lema de esta edición —la pasión— se traduce en el propio objeto. Pasión por proyectar, por intervenir, por reinterpretar el espacio. Pasión por el detalle, por la materia, por el oficio. Este trofeo no representa solo un reconocimiento, sino una actitud ante la arquitectura.
Y este trofeo la cuenta desde la raíz: la arquitectura, la ciudad y la pasión que las une.

